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SOBRE EL LIBRO
Un joven es desalojado de su departamento por falta de pago de “alquileres adeudados, intereses, expensas e intereses de las expensas”. No sabemos nada de él, ni siquiera su nombre. Pero sí conocemos lo esencial: está solo y no tiene adonde ir. ¿Y adónde ir, entonces, cuando las circunstancias empujan a la marginalidad?
Un techo es un techo. Es posible guarecerse afuera, y el techo será cualquier techo abierto y nómade, como el del andén de una estación de trenes. Pero también es posible guarecerse adentro, bajo un techo interior que será tan marginal como el de toda exclusión.
Sin que sepa bien por qué, el inquilino planta bandera en un techo que es, para él, piso: el del ascensor del edificio que en otro tiempo habitó como parte de un sistema que ahora lo ha expulsado. Huye hacia adentro del edificio. Se esconde en su columna vertebral. Sube y baja por su arteria aorta. Y al hacerlo, desnuda la vulgaridad feroz de una clase media cruel e individualista. Allí, en las entrañas mismas de lo que llamamos civilización, se despoja, se libera y se encuentra.
Autor: Enrique Decarli
Género: cuento
Serie: Garúa
Páginas: 94
UN FRAGMENTO DE HOGAR
29.
Esto ya se dijo. En la pared sur del hueco hay una zona destinada a contabilizar los días que el inquilino lleva viviendo ahí. Un conjunto creciente de atados de seis palitos que, como si fuera un preso, el inquilino tacha en diagonal con un séptimo palito. Pero un día pasa algo.
Un día el inquilino repara en que omitió un día. No sabe cuándo ni podría, a esta altura de su calendario, identificar el atado equivocado. Todos tienen seis palitos cruzados por un séptimo. No obstante, hace semanas (quizás meses) viene notando que en el edificio hay un movimiento inusual los fines de semana. Evidentemente, en algún momento se le confundieron viernes con sábados, sábados con domingos o domingos con lunes. Acaba de darse cuenta (de dudar, en principio) en la puerta de un cine. El cartel promocional del típico día de descuento. ¿No era jueves hoy? Un alto en un puesto de diarios es suficiente. Un gesto al diariero pidiendo permiso para levantar un ejemplar y confirmar que ha estado viviendo, quién sabe desde cuándo, un día adelantado. Pero no es ahí donde nos interesa seguirlo. Entonces lo dejamos hasta que caiga la noche y ensaye en la novela infinita los cambios más relevantes que, supone, se operarían en caso de que se atrasara un día el almanaque mundial. Piensa en las misas, en los partidos de fútbol, en el día en que se habría practicado el desalojo, en el día de su cumpleaños, en el día en que defina irse del edificio para siempre.
Antes de disponerse a dormir, decide que dejará abierto, sin tachar en diagonal, el atado correspondiente a la semana que está viviendo, para así recordar que alguna vez perdió un día.
SOBRE EL AUTOR
Enrique Decarli nació en Buenos Aires en 1973. Es abogado. En 2020, su novela Tokio resultó ganadora del Premio Tristana de Novela Fantástica en Santander, España; luego, en 2023, fue editada en Argentina por el sello Dualidad. Publicó, entre otros libros de cuentos, Bengalas (finalista del 3° Concurso de Narrativa Eugenio Cambaceres) y Carrusel. También es autor de la nouvelle Flipper y de la novela Ventanamérica. Dicta talleres de lectura y narrativa y conduce el canal de YouTube Literatura en 15´ minutos. Es caminante de largas distancias.
instagram.com/el_viejo_tt/
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SOBRE EL LIBRO
Un joven es desalojado de su departamento por falta de pago de “alquileres adeudados, intereses, expensas e intereses de las expensas”. No sabemos nada de él, ni siquiera su nombre. Pero sí conocemos lo esencial: está solo y no tiene adonde ir. ¿Y adónde ir, entonces, cuando las circunstancias empujan a la marginalidad?
Un techo es un techo. Es posible guarecerse afuera, y el techo será cualquier techo abierto y nómade, como el del andén de una estación de trenes. Pero también es posible guarecerse adentro, bajo un techo interior que será tan marginal como el de toda exclusión.
Sin que sepa bien por qué, el inquilino planta bandera en un techo que es, para él, piso: el del ascensor del edificio que en otro tiempo habitó como parte de un sistema que ahora lo ha expulsado. Huye hacia adentro del edificio. Se esconde en su columna vertebral. Sube y baja por su arteria aorta. Y al hacerlo, desnuda la vulgaridad feroz de una clase media cruel e individualista. Allí, en las entrañas mismas de lo que llamamos civilización, se despoja, se libera y se encuentra.
Autor: Enrique Decarli
Género: cuento
Serie: Garúa
Páginas: 94
UN FRAGMENTO DE HOGAR
29.
Esto ya se dijo. En la pared sur del hueco hay una zona destinada a contabilizar los días que el inquilino lleva viviendo ahí. Un conjunto creciente de atados de seis palitos que, como si fuera un preso, el inquilino tacha en diagonal con un séptimo palito. Pero un día pasa algo.
Un día el inquilino repara en que omitió un día. No sabe cuándo ni podría, a esta altura de su calendario, identificar el atado equivocado. Todos tienen seis palitos cruzados por un séptimo. No obstante, hace semanas (quizás meses) viene notando que en el edificio hay un movimiento inusual los fines de semana. Evidentemente, en algún momento se le confundieron viernes con sábados, sábados con domingos o domingos con lunes. Acaba de darse cuenta (de dudar, en principio) en la puerta de un cine. El cartel promocional del típico día de descuento. ¿No era jueves hoy? Un alto en un puesto de diarios es suficiente. Un gesto al diariero pidiendo permiso para levantar un ejemplar y confirmar que ha estado viviendo, quién sabe desde cuándo, un día adelantado. Pero no es ahí donde nos interesa seguirlo. Entonces lo dejamos hasta que caiga la noche y ensaye en la novela infinita los cambios más relevantes que, supone, se operarían en caso de que se atrasara un día el almanaque mundial. Piensa en las misas, en los partidos de fútbol, en el día en que se habría practicado el desalojo, en el día de su cumpleaños, en el día en que defina irse del edificio para siempre.
Antes de disponerse a dormir, decide que dejará abierto, sin tachar en diagonal, el atado correspondiente a la semana que está viviendo, para así recordar que alguna vez perdió un día.
SOBRE EL AUTOR
Enrique Decarli nació en Buenos Aires en 1973. Es abogado. En 2020, su novela Tokio resultó ganadora del Premio Tristana de Novela Fantástica en Santander, España; luego, en 2023, fue editada en Argentina por el sello Dualidad. Publicó, entre otros libros de cuentos, Bengalas (finalista del 3° Concurso de Narrativa Eugenio Cambaceres) y Carrusel. También es autor de la nouvelle Flipper y de la novela Ventanamérica. Dicta talleres de lectura y narrativa y conduce el canal de YouTube Literatura en 15´ minutos. Es caminante de largas distancias.
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